Deja de decir que no se dio cuenta.
Deja de decir que no sabía.
Deja de decir que lo hizo sin querer.
Se dio cuenta.
Sí lo sabía. Y sabía que te iba a doler.
Sabía exactamente lo que estaba haciendo... y decidió hacerlo de todos modos.
No fue descuido. Fue decisión.
Cuando desapareció días sabiendo que el silencio te mata.
Cuando "bromeó" con eso que le contaste llorando.
Cuando te dio migajas sabiendo que tú lo dabas todo.
Cuando te hizo sentir demasiado, sabiendo que llegaste a él sintiéndote poca cosa.
Él conocía tus heridas.
Se las mostraste tú misma, confiando.
Y apuntó justo ahí.
Así que sí: tómatelo personal.
Pero no para quedarte en el dolor.
Tómatelo personal para entender que no fue tu culpa.
Que no era falta de amor tuyo, era sobra de indiferencia suya.
Que no tenías que explicarle cómo no lastimarte...
él solo tenía que no querer hacerlo.
Y el día que entiendas eso, algo cambia:
dejas de preguntarte qué hiciste mal
y empiezas a preguntarte por qué le rogaste tanto
a alguien que decidió lastimarte
teniendo todas las razones para cuidarte.
Tómatelo personal.
Y personal también, la decisión de no volver.
