Mientras muchos sueñan con comprar autos o mansiones, Lamine Yamal tiene otro sueño. Quiere que su hermanito crezca rodeado de amor, tranquilidad y de todas las oportunidades que él no tuvo cuando era niño.
Lamine creció en una familia humilde, donde el dinero nunca sobraba y cada esfuerzo contaba. Desde muy pequeño tuvo que dedicar su vida al fútbol, sacrificando gran parte de la infancia que muchos niños disfrutan.
Hoy, con apenas 19 años y convertido en una de las mayores estrellas del mundo, asegura que su hermano Keyne será como un hijo para él y que tendrá los mismos derechos sobre su herencia. Su mayor deseo es que nunca le falte nada y que pueda vivir una infancia feliz, llena de juegos, tiempo en familia y oportunidades.
Porque, a veces, el mayor sueño de alguien que lo consiguió todo… es que las personas que más ama nunca tengan que pasar por lo mismo.
