Un niño no debería consumir nada de cafeína antes de los 12 años. Nada. Pero muchos, sin que sus papás lo sepan, ya la consumen casi a diario: en frappés, tés, refrescos de cola y hasta en bebidas que parecen agua de frutas. Muchos papás sin querer dan dosis altas de cafeína a sus hijos. Por eso hoy te explico qué bebidas tienen cafeína sin que lo sepas, y lo que esa cafeína le hace a su cuerpo.
Empecemos con las bebidas. Estas son las que más engañan:
Los frappés con base de café: parecen malteada, saben a postre, pero uno grande puede tener la misma cafeína que una taza de café completa.
Los tés: el té negro, el té verde y el matcha también llevan cafeína. Que sea "té" no significa que sea inofensivo para un niño.
Los refrescos de cola: una lata tiene entre 30 y 40 miligramos.
Y las más traicioneras: bebidas frutales de cafetería que parecen agua fresca, pero llevan extracto de café verde. Sabor a fruta, cafeína adentro.
Ahora, ¿qué le hace la cafeína al cuerpo de un niño?
Los niños pesan menos y procesan la cafeína más lento que un adulto. La misma bebida les pega más fuerte y les dura más horas en el cuerpo.
Uno: les acelera el corazón y puede subirles la presión.
Dos: los pone inquietos, irritables o ansiosos. Muchas veces lo que parece "hiperactividad" es simplemente cafeína.
Tres: les roba el sueño. Un frappé a las 4 de la tarde puede tener a tu hijo desvelado a las 10 de la noche. Y el sueño es justo cuando su cerebro y su cuerpo crecen.
Cuatro: puede causarles dolor de cabeza, dolor de panza, y si la consumen seguido, hasta síntomas de abstinencia cuando la dejan.
¿Qué hacer? Muy simple: antes de comprarle una bebida a tu hijo, pregunta o revisa si lleva café, té o cafeína. Y si quieres consentirlo, pide las versiones sin café: existen y saben igual de ricas.
No se trata de culpar a nadie. Se trata de saberlo. Porque ahora que lo sabes, ya no es sin querer.
La imagen fue creada con fines ilustrativos y no corresponde a una fotografía real.
