Lun. Jun 22nd, 2026
La historia de amor de Haaland es más romántica que la de Romeo y Julieta

Haaland e Isabel se conocieron desde niños en las canchas de un pueblito noruego llamado Bryne. Los dos jugaban fútbol en el mismo club —él con los varones, ella en el equipo femenil—. Ella lo veía seguido; él ni sabía que existía. Pero unos años después, la vida los volvería a unir para crear una de las historias más bonitas y románticas de su país.

Un pueblo, un club y dos futbolistas

Antes de los récords, los contratos millonarios y la fama mundial, Erling Haaland era simplemente un niño más de Bryne, una pequeña localidad del suroeste de Noruega donde el fútbol lo es todo. En ese mismo pueblo creció Isabel Haugseng Johansen, quien también soñaba con el balón y jugaba en el programa femenil del Bryne FK, el club donde el delantero dio sus primeros pasos.

Compartían las mismas canchas, el mismo entorno y hasta las aulas de la escuela. Isabel cuenta que lo veía muchas veces cuando eran pequeños. ¿Y él? Haaland ha reconocido entre risas que no se acuerda de ella en esa época. Quizá el destino ya estaba escribiendo la historia, pero uno de los dos todavía no había leído el guión.

El mensaje que lo cambió todo

Aquí viene el giro que ninguna obra de Shakespeare tuvo: fue ella quien dio el primer paso. Corría el año 2021 y sus vidas no podían ser más distintas. Él ya era una estrella en ascenso que rompía redes con el Borussia Dortmund en Alemania; ella seguía en Bryne, trabajando a tiempo parcial en una tienda de ropa. Dos mundos que parecían alejarse cada vez más... hasta que Isabel se animó a enviarle un mensaje.

El propio Haaland lo ha confesado sin pena en entrevistas: fue ella quien se fijó en él y quien lo buscó primero, no al revés. El contenido exacto de aquel mensaje sigue siendo un secreto entre los dos, pero lo que sí sabemos es que funcionó. Y hay un detalle que hace la historia todavía más divertida: Isabel reveló después, en el canal de YouTube del delantero, que en un principio quien le gustaba era el mejor amigo de Erling. Cuando lo vio a él, cambió de opinión. Ella misma lo resume en una palabra: destino.

Así comenzó un romance a distancia entre Alemania y Noruega, construido a punta de mensajes y videollamadas, hasta que la relación se consolidó y ella se mudó a Inglaterra con él cuando fichó por el Manchester City. Nada de balcones, familias enemistadas ni tragedias: solo una chica de pueblo con la valentía de escribirle a la futura estrella más grande de su país.

Amor en tiempos de fama (y de bajo perfil)

A diferencia de otras parejas del mundo del fútbol, Isabel y Erling eligieron la discreción. Ella evita los reflectores, casi no usa redes sociales y sus apariciones públicas se limitan a partidos importantes y celebraciones, como aquella noche de junio de 2023 en que Haaland la invitó a posar junto al trofeo de la Champions League.

En diciembre de 2024 dieron la bienvenida a su primer hijo, Odín, a quien han mantenido completamente alejado del ojo público. La pareja vive actualmente en Inglaterra, donde llevan una vida que el propio Haaland describe como sencilla y hogareña.

Tan hogareña que hasta el fútbol tiene sus límites en casa. El delantero contó que Isabel le dijo un día, en tono de broma, que ya estaba harta de ver fútbol todo el tiempo. ¿La solución? Cocinar juntos y jugar videojuegos para desconectarse del balón.

La imagen más tierna del Mundial 2026

Mientras Haaland brilla como uno de los máximos goleadores del Mundial 2026 —con goles históricos que eliminaron nada menos que a Brasil en octavos de final—, Isabel lo acompaña desde las tribunas en cada partido, con la camiseta de Noruega puesta y sin perder su característico bajo perfil.

Ella lo conoció antes de los millones. Él encontró en ella a alguien que entiende su mundo, porque lo vivió en carne propia. Y mientras Romeo y Julieta apenas duraron unos días, esta historia noruega suma años, un hijo y un final que todavía se sigue escribiendo. Perdón, Shakespeare: esta vez el amor sí ganó el partido.