Ayer un mexicano fue campeón del mundo, pero celebró casi solo. Nos dio una medalla de oro y casi nadie se enteró. Hagamos famosa la historia de Víctor Méndez, porque nuestro país tiene muchos otros héroes, no solo en la selección.
Víctor tiene 17 años y viene de Valladolid, Yucatán. El martes, sobre una tarima en Cali, Colombia, se proclamó campeón absoluto del Mundial Sub-17 de Levantamiento de Pesas en la categoría de 60 kilogramos.
Y no la tuvo fácil. Después del arranque iba en quinto lugar. Cualquiera se hubiera conformado, pero él no viajó hasta Colombia para conformarse. En el envión levantó 142 kilos, se llevó el oro en esa prueba y sumó 250 kilos en total: exactamente un kilogramo más que su rival más cercano. Un kilo. Esa fue la diferencia entre la historia y el olvido.
Le dicen el "Pequeño Coloso de Oriente". Ya era bicampeón panamericano y campeón nacional, pero ayer le ganó al mundo entero. Sin patrocinios millonarios, sin estadios llenos, sin cámaras siguiéndolo a todas partes. Solo con disciplina, un entrenador que creyó en él y años de trabajo en silencio.
En México sabemos hacer famoso a cualquiera por un escándalo. Hagamos famoso a alguien por una hazaña.
Comparte esta historia. Que el nombre de Víctor Méndez suene tan fuerte como los 142 kilos que levantó por todos nosotros.
