Nico Williams vuela por la banda, pero él mismo lo reconoce: la verdadera velocista de su familia es su madre. María Arthuer dejó Ghana y cruzó el desierto del Sáhara a pie, enfrentando hambre, sed y peligros que muchos no sobrevivieron, con un solo objetivo: darles un futuro a sus hijos.
Por eso, cada trofeo que gana Nico termina en las manos de ella. Porque él corre detrás de un balón; ella corrió para salvar su vida y cambiar la historia de su familia para siempre.
