Lun. Jun 22nd, 2026
La mujer que escapó de sus secuestradores y se convirtió en la mujer más temida de India

Todos deberíamos conocer la historia de Phoolan Devi. Ninguna mujer nace llena de odio. Antes hubo miedo, lágrimas, impotencia y un dolor que nadie debería vivir. A veces juzgamos a las víctimas por cómo reaccionan, sin preguntarnos primero todo lo que tuvieron que soportar para llegar hasta ese punto. Esta es una de las historias más impactantes que ha conocido el mundo.

Phoolan Devi vivía en una comunidad muy pobre de la India. Su vida estuvo marcada por abusos, violencia y humillaciones constantes. Con el tiempo fue secuestrada por un grupo de hombres y, durante semanas, sufrió agresiones y violencia extrema. Logró escapar, pero el daño ya estaba hecho.

Con el paso de los años, reunió a un grupo de personas armadas. En 1981 ocurrió la masacre de Behmai, un hecho que dio la vuelta al mundo. Phoolan fue acusada de liderar el ataque en el que murieron 20 hombres. Hasta hoy existe un intenso debate sobre exactamente qué ocurrió y quiénes eran los responsables de los abusos que ella denunció.

Pasó más de una década en prisión sin recibir un juicio. Años después recuperó su libertad y, para sorpresa de muchos, fue elegida como diputada del Parlamento de la India. Su vida terminó en 2001, cuando fue asesinada frente a su casa.

Su historia sigue dividiendo opiniones. Hay quienes la recuerdan como una criminal y quienes la ven como un símbolo de resistencia frente a un sistema que nunca la protegió.

Pero, más allá del debate, hay algo en lo que todos podemos coincidir: ninguna mujer debería vivir un dolor tan profundo como para sentir que ya no le queda otro camino. Escuchar, creer cuando alguien pide ayuda, denunciar la violencia y acompañar a las víctimas siempre será mejor que llegar demasiado tarde.

Y para los hombres, esta historia también deja una lección. A veces vemos a una mujer llorar, gritar, enojarse o desconfiar, sin conocer todo lo que ha vivido. La empatía no significa justificar cualquier acción; significa entender que detrás de muchas heridas hay historias que jamás imaginamos.