A veces las personas más peligrosas para tus hijos son las mismas que tú dejas entrar a tu casa. Muchos abusadores no se esconden: sonríen, traen regalos y se ganan tu confianza primero. A veces el más amable es el que más debería preocuparte. Por eso, aquí te enseño a detectarlo a tiempo.
Hay cuatro tipos de adultos a los que tu hijo nunca debería obedecer. Enséñale a reconocerlos:
- El que pide secretos. "No le cuentes a tu mamá, esto queda entre nosotros." Ningún adulto debería pedirle a un niño que guarde un secreto que le genere miedo, vergüenza o incomodidad.
- El que no respeta su espacio. Hace cosquillas cuando el niño ya dijo que no, lo obliga a dar abrazos o a dejarse tocar. Tu hijo también tiene derecho a decir que no, incluso a un adulto.
- El que intenta separarlo de su familia. Busca crear dependencia y poner al niño en tu contra: "tus papás no te entienden, yo sí." Aislar es una forma de manipular.
- El demasiado amable. Regala dinero, juguetes y privilegios, y trata de ganarse la confianza demasiado rápido. Así es como se acerca la mayoría de los abusadores.
Habla con tu hijo desde el cariño, no desde el miedo. Enséñale que puede contarte cualquier cosa, que siempre puede pedir ayuda y que ningún adulto está por encima de su seguridad.
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